A partir de hoy tu vida puede tomar uno de dos rumbos. El éxito o el fracaso, La felicidad o la infelicidad. Es tu decisión cual camino tomar y tienes igual oportunidad de seguir uno u otro sendero.
Cada nuevo día es un regalo y una oportunidad para superarse, para recomenzar nuestra lucha, para rectificar, para ser felices...
Tengo responsabilidades que cumplir hoy.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener, hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso, o puedo dar gracias a Dios porque las plantas las riegan gratis.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme porque estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme por todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me hayan dado la vida.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo sonreír porque tengo un trabajo.
El día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma, y aquí estoy yo!
Lo que suceda hoy depende de mí, de nadie más. Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Un nuevo día, donde el éxito toca a tu puerta.
No olvides que el éxito no es una casualidad sino la recompensa
• para quien lo buscó y luchó por él,
• para quien al caer supo levantarse,
• para quien necesitó ayuda y supo pedirla,
• para quien cuando se sintió solo buscó compañía,
• para quien cuando tuvo duda buscó a un consejero,
• para quien antes de buscar ser entendido pudo entender,
• para quien estuvo dispuesto a empezar en cualquier momento,
• para quien comprendió que el amor es la fiel recompensa de amar.
Eres afortunado por tener una nueva oportunidad con cada nuevo día que empieza y la ventaja de conocer lo que sucedió en días anteriores; Válete de ello para mejorar la búsqueda y el logro del éxito y la felicidad.
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